lunes, 24 de agosto de 2009

The Mountain Primos

No puedo añadir demasiado respecto a lo que ha escrito Casi, por lo que me voy a limitar a explicar mis experiencias.

Me gusta mucho la montaña pero está claro que lo que hicimos el año pasado no tiene nada que ver con el senderismo. Íbamos del punto A al punto B y volvíamos, sin más carga que una mochila con agua y la cámara de fotos. Muy bonito y muchas fotos, pero la montaña no es eso. Además, nos hizo un tiempo buenísimo todos los días; vamos, un paseo.

Esta vez había dos grandes diferencias: la primera es que íbamos con una mochila de unos quince kilos --no la pesamos, yo creo que más, pero dejémoslo así-- y además estábamos obligados a llegar a destino en cada travesía, porque de lo contrario nos quedábamos tirados. Como "bonus", tuvimos un tiempo de perros, no podría haber sido peor.

Gracias a todo esto aprendimos a medir el peso que llevamos a las espaldas, la longitud de las travesías y a mirar al cielo antes de salir de viaje. Nuestro bautismo de montaña, como dice Casi. Hicimos el primo, que para eso somos los Primos, y salió bien.

Ahora bien, todo esto nos permitió aprender muchísimas cosas más. La primera es que las personas tenemos un aguante que va más allá de lo imaginable. Mientras estábamos caminando, cansados o no, el cuerpo tiraba si la mente tiraba. Luego nos hicieron falta algunos días de recuperación, que además coincidieron con temperaturas de 35 grados en Vilanova y nos dejaron una semana hechos polvo. Pero, si uno va a la montaña con cuidado y es sensato, no tiene por qué pasar nada, aunque lo tenga todo en contra.

Yo nunca había acampado, ni en montaña ni en cámping ni leches, por lo que era muy reacio a acampar. Por desgracia se nos vino encima la noche, la niebla, y estábamos demasiado cansados para intentar nada, empapados y yo ya no sentía los dedos de las manos. Había que montar la tienda. Tomamos todas las precauciones necesarias: lejos de árboles para que no nos caiga un rayo, pero no muy alejados para no ser el pico de un prado, lejos de corrientes de agua, cerca del GR por si pasaba algo y en la ladera sur, para que nos entrara calor tan pronto saliera el sol. Además guardamos granizo en un cazo por si hacía falta agua por la mañana, cosa que al final no necesitamos.

Cuando el grupo está cansado y hay que tomar una decisión las cosas se ponen feas. Todos estábamos de mala leche y nos pusimos a discutir, nerviosos. Nunca nos había pasado algo así y no sabíamos cómo reaccionar, cómo comportarnos. La montaña es un mundo diferente.

El momento de más riesgo de toda la travesía fue cuando llegamos al cuello del valle de Dorve, a más de dos mil metros, y estaba tronando. Las tormentas en alta montaña son peligrosísimas, especialmente si estás en una cima o vas por la cresta de la montaña, porque tú eres el pararrayos. Por suerte, los relámpagos caían en la lejanía, y no nos tocó ninguno de cerca. Eso sí, mientras estábamos en Dorve esperando que pasara la granizada, cayó uno en el pararrayos de la iglesia, que iluminó toda la plaza donde estábamos y nos puso los pelos de punta. wow. Aprendimos que las tormentas son comunes a primera hora de la tarde, porque es cuando cambia el sol de posición y suele cambiar el tiempo. Planificamos mal ese tramo.

Más puntos a tener en cuenta: con la lluvia, el GR era una rambla de agua. Teníamos que controlar que no empezara a bajar agua rojiza, porque eso significa que está a punto de llegar una riada y hay que echar a correr. Tampoco era sensato meterse en una casa abandonada porque se puede caer por el peso de la lluvia. Y, entre medio de tantas tribulaciones, bajan tres vascos empapadísimos y nos dicen que nos quedan cuatro horas de camino --mentira--. Uno de ellos menciona que "espero que no se haya mojado" y en vez de echar mano a la cartera o el GPS, saca un puro de una tabaquera y se lo fuma. Ole sus huevos.

Me quedo con un puñado de sensaciones e imágenes que la cámara no pudo captar. La granizada y tormenta a la intemperie, debajo de un balcón. Las piedras perfectamente redondas del granizo que duraron hasta la mañana siguiente por el frío que hacía. Dos arco iris al ponerse el sol, con la tormenta a lo lejos. Caminar por la cresta de una montaña y notar las corrientes de aire, que luchan por ascender. Ver cómo tienes a tu derecha una nube de niebla que se acerca a toda velocidad por la ladera, y en diez segundos ya te ha engullido; notar la humedad y el frío de la niebla, y al poco rato se va. Estar en la cima del mundo, por encima de las nubes, con un mal tiempo de narices a tu alrededor pero buen tiempo en altitud, y poder ver Els Encantats.

Un bosque de pinos y abetos tan tupido que prácticamente no se veía el camino, pero que cuando aclaraba, dejaba ver una estampa preciosa. Hacer cima por accidente en el Caubó y no poder celebrarlo. Llevar media hora perdido y encontrar un hito del GR en una piedra. Subir por el coll de Folgueruix cogidos a los cables y atravesando barrancos, sin mirar abajo por si acaso.

Una habitación llena de franceses borrachos, y una tía que le toca la zambomba al novio con sus padres al lado. Dormir en el suelo con piedras que se clavan, apretujados para no pasar frío, apestando a gorila. Estar en una zona donde la única vida en diez kilómetros a la redonda son unos saltamontes pequeñitos, que murieron durante la noche por el frío, excepto uno que se coló en la tienda.

Mirar alrededor, y no hay nadie. Sólo valles, y montañas, y ríos, y más montañas, y la niebla, y los dos arco iris, y una tormenta a lo lejos, y precipicios a lado y lado. Ojalá la próxima vez no estemos con los nervios a flor de piel y hagamos unas fotos como dios manda. Las de este año están aquí.

Crónicas de los Mountain Primos

DIA 3 (2ªPARTE) Y DIA 4- ESTANCIA EN ESTAON Y VUELTA A CASA.

En fin, poco más que contar de nuestras peripecias. Llegamos a Estaon en taxi, la señora de la casa que habíamos alquilado, muy amablemente nos mostró el alojamiento y la comida que nos había dejado (nos había preparado un pastel y todo...sniff!) y nos recogió toda la ropa mojada para meterla en la secadora.

Después de dejar todos los trastos, pegarnos la ducha y preparar la comida, nos dedicamos a descansar toda la tarde, pués casi no habíamos dormido la noche anterior y estabamos agotados. A parte de algún dolor de cabeza, el resto de la jornada transcurrió sin novedad, durmiendo, viendo la tele o jugando a la brisca. Nos hubiera gustado salir a dar una vuelta por el pueblo, pero no dejó de llover desde el mediodía.

Por la noche más de lo mismo, lluvia torrencial a ratos, rayos y truenos. Pero cuando uno está bajo techo, en una cama de verdad y abrigado con mantitas... es otra cosa.

Al día siguiente las perspectivas eran las mismas: lluvia y tormentas a partir de mediodía. Aunque más descansados, estábamos un poco doloridos (la verdad es que sobreestimé nuestra capacidad a la hora de programar las etapas y el esfuerzo nos pasó factura). Como la previsión metereológica era mala y en vistas que nos tendríamos que pasar todo el día en Estaon, decidimos que lo mejor sería recoger los petates, y tomar un taxi hasta Llavorsí y allí coger el bus de vuelta. Un día antes de lo que habíamos previsto.

Esto nos sirve de lección. Hay que conocer bien los límites de uno y de los compañeros, y programar con más antelación las salidas, y sobretodo informarse bien de la metereología. El año que viene, menos peso en las mochilas, etapas más cortas y a la mínima que venga el mal tiempo, a resguardarse. Pero bueno, esto ha sido como un bautismo de montaña. Ya estoy deseando volver a salir de ruta.

PD: Ya casi está terminado el video documental... la verdad es que ha salido cojonudo. Ay, Calleja que te va a salir competéncia...

viernes, 21 de agosto de 2009

Crónicas de los Mountain primos

DIA 3- ALTO DEL MONTCAUBÓ (2300MSNM)-CASA MOTXO DE ESTAON (1200MSNM)

Después de pasar la noche en lo alto de la montaña, con sacos de domir de verano, con la ropa mojada y con la incertidumbre sobre la meteorología, por fin se hizo de día. A las seis y media sonó el despertador, aunque comprobando el frío que hacía fuera de la tienda a esa altura, y en vistas de que no iba a llover en breve, decidimos alargar una horita el rato de sueño, por llamarlo de alguna manera.

Así, poco después de las siete y media, nos vestimos con lo más "seco" que encontramos y recogimos las tiendas y petates. Comimos un bocado de algo, fruta creo recordar y unas galletas, y en marcha. El día anterior, antes de irnos a dormir, encontramos unas marcas de GR por las que no habíamos pasado durante el día anterior y mirando por la pronunciada ladera que quedaba a nuestra derecha, al fondo del valle se veía un pequeño pueblo, que supusimos era Estaon. Porqué no sacaríamos los mapas antes de comenzar a caminar?!

Las ganas de llegar a bajo y poder tumbarnos en una cama decente pudieron con nosotros. Estábamos impacientes y nos parecía tan claro que ese pueblo era nuestro destino, que comenzamos la bajada, por lo que parecía una ruta de GR correcta. El día estaba nublado y amenazaba con más lluvia y puesto que ya habíamos tenido bastante, comenzamos el descenso por los bosquecillos, montaña abajo. Los bancos de niebla eran muy espesos en el valle, y a ratos tapaban completamente el pueblo, pero creíamos estar en la buena ruta. Craso error.

Al cabo de 20 minutos más o menos, me comenzó a asaltar una sensación de "deja vu" desagradable. Ciertos árboles, rocas e incluso una seta en un tronco me recordaban puntos de la ruta que habíamos recorrido el día anterior. Al cabo de poco se hizo evidente que de algun modo, habiamos empalmado con un tramo de GR que el día anterior no habíamos seguido, y que nos había devuelto a la ruta de vuelta al pueblo abandonado de Dorbe... sin comentarios.

Con el animo por los suelos, solo nos quedó volver hasta Dorbe y llamar un taxi que nos llevara a Estaon. Estábamos demasiado cansados, debiles y con muy pocas ganas de tratar de subir otra vez hasta arriba y encontrar la buena pista. El descenso hasta Dorbe tampoco fue ningún paseo, pues la lluvia y la falta de señales volvieron a obligarnos a dar un rodeo antes de llegar al pueblo, donde por lo menos teníamos una fuente de agua para beber.

Durante el descenso, Claudia nos anunció que ella y Alec se volvían a Barcelona un día antes. Le dolía la rodilla y el agotamiento y la mala experiéncia hicieron el resto. La expedición quedó limitada a Feno, Neus y servidor, que al mediodía llegaron a Estaon, justo para comer algo y tumbarse a descansar. Pero ni siquiera así terminaron del todo los problemas.

jueves, 13 de agosto de 2009

Cronicas de los Mountain Primos

DIA 2- REFUGI PLA DE LA FONT (2000 MSNM)-GUINGUETA D'ANEU (950 MSNM)- ALTO DEL MONT CAUBÓ (2300 MSNM)

Madrugamos a las 6,30h. Amaneció un día espléndido, y después de desayunar y hacer las fotos de rigor, comenzamos ruta hacia Jou, bajando por una pista forestal de unos 8 km. La primera parada en Jou sirvió para hacer un pequeño desayuno y proseguir el descenso hasta la Guingueta, a la que llegamos sobre las 12.

A partir de aquí la cosa se ponía chunga, porque teníamos que subir al Mont Caubó para descender del otro lado a Estaon, nuestra parada teórica. Llegamos sin demasiados problemas a media subida, hasta el pueblo abandonado de Dorbe, donde encontramos una fuente donde llenar cantimploras y paramos para comer. Sin embargo, la cosa se puso realmente peluda. Estalló una auténtica galerna en la cima del Caubó y los rayos, viento, granizo y diluvio que se derivaron fueron acojonantes. La verdad es que aun estando a refugio, quedamos pronto empapados y la calle donde habiamos parado se convirtió pronto en un riachuelo. Lo peor los rayos, que petaban muy cerca.

Cuando amainó, más de una hora después, nos dispusimos a continuar la marcha. Tal vez gente más experimentada en montaña y su meteorología se hubieran dado media vuelta, pero nosotros acabábamos de hablar con tres vascos que bajaron la montaña en plena tormenta. Nos dijeron que nos quedaban un par de horas hasta la cima y luego hora y media para bajar al pueblo. Parecía asequible, aunque todavía llovía y se escuchaban truenos por el valle.

Lo peor comenzó entonces. El GR a partir de Dorbe hasta la cima del Caubó es confuso, escasean las marcas y mojones y al final tuvimos que subir montaña campo a través. Cuando por fin retomamos la senda por el lugar correcto, creíamos que quedaba poco para inicar el descenso, pero nada más lejos de la realidad. Todavía había que subir un buen trecho por la cresta cubierta de bosque. A todo esto, llevabamos 18 km caminados y un desnivel acumulado de 2000 metros. Cargados como estábamos, llegó el momento en que miembros de la expedición no pudieron dar un paso más. Literalmente.

La lluvia nos estaba desquiciando y por si fuera poco, cuando realmente llegó el momento de descender, las marcas volvieron a desaparecer. La luz escaseaba y los del albergue al que teníamos que llegar nos aconsejaron que sacáramos las tiendas y pasáramos la noche en la cima lo mejor que pudieramos. El descenso era peligroso y había bancos de niebla espesa subiendo por la ladera de la montaña. Bancos de niebla que al cabo de poco nos envolvieron. En fin, arriba de la montaña, con toda la ropa mojada y los sacos de dormir medio empapados, y el fresco de la altura, montamos las tiendas lo mejor que pudimos, alejadas de los árboles y rocas más cercanos, sacamos el camping-gas y cocinamos una sopita que por lo menos nos quitó la impresión de frío. Solo quedaba tratar de dormir lo más secos posible y rezar para que no volviera la tormenta en plena noche. El frío, la humedad y la incomodidad, sumados al canguelo de si volvería el mal tiempo casi no nos dejaron pegar ojo. Por fortuna la tormenta no volvió, y al día siguiente podimos reemprender la marcha. Aunque las sorpresas desagradables no han terminado.

martes, 11 de agosto de 2009

Crónicas de los Mountain Primos.

Los Mountain Primos es una sub-categoría de los Spanishprimos, integrada por Neus, Feno y servidor. Somos los que salimos de excursión y a los que siempre les ocurre alguna cosa. Desde una anécdota sin importancia hasta una aventura en toda regla. Caso de lo que nos ha ocurrido este año, en nuestras vacaciones por el Pirineo. Para no aburrir, escribiré la crónica dia a dia, siendo este el primer capítulo. (Por cierto, que vamos a editar un documental rollo "Desafio Extremo" con los videos y fotografias que hemos hecho... chupate esa Calleja!)

DIA 1- LLEGADA A ESPOT (1300 MSNM) Y SUBIDA AL REFUGIO PLA DE LA FONT (2000 MSNM)


Cogimos los petates, subimos al coche con Claudia y Alec y para arriba, que se hace tarde. Llegamos sin problemas a Espot y comimos en el mismo pueblo. Después de comer y llenar las cantimploras, solo hacía falta comprar una esterilla de acampada para Neus. Menos mal! Las indicaciones que teniamos sobre el refugio eran un tanto confusas y la señora de la tienda nos puso en alerta. "Si vais al refugio, mejor aparcad el coche en el parking del Parque Nacional, que os ahorrareis un buen trecho."

Saliendo a la calle, la mujer nos indicó donde estaba el refugio, señalando con el dedo la montaña de enfrente. "Teneis que pasar por ese collado, el refugio está en un prado entre las dos cimas..." Feno y yo nos miramos acojonados. "Tu has visto por donde tenemos que subir?!" La perspectiva de tener que subir por unas laderas con una inclinación de 45º, cargados con unas mochilas que pesaban unos 15 kg. no parecía muy alagüeña.

Sin embargo, nos encontramos con una ruta muy bien señalizada, y aunque en algunos puntos la cosa se ponía un poco técnica, había cuerdas, escalones y cables de acero para agarrarse donde fuera menester. Haciendo un buen esfuerzo, conseguimos llegar al collado de Fogueruix, tomar unas fotos impresionantes del valle y de Espot, y pasamos al prado de la otra ladera. Un prado con una suave inclinación, con arboles y pastos, repleto de caballos y con el refugio al fondo. Justo para la hora de cenar.

Si uno va de ruta por estos refugios de alta montaña, tiene que ir con la mente abierta, pues te encuentras de todo. Desde un puñado de franceses que han bebido más de la cuenta, hasta unos lavabos de risa que se embozan a la mínima. Sin duda lo mejor de la noche, después de la cena, fue la puesta de sol entre montañas impresionantes y los cánticos de los franceses borrachos. Durante la noche, apretados en las literas, el típico que ronca como un jabalí. Sin embargo, nos encontramos con una novedad. Una pareja de franceses muy acaramelados. Ella zurriendole la banana al otro con toda naturalidad, mientras el resto intentaba dormir. Os podeis imaginar el trajín que había en la habitación. Pero como decía el guarda por la mañana... "Y que no es bonic fer-ho en mig de la natura?" Luego, de madrugada, estalló una buena tormenta.

Y lo dejamos aquí. Al día siguiente nos esperaba una buena paliza y el comienzo de los problemas.