Unas vistas, que a pesar de la ténue neblina, son espectaculares.
Afortunadamente, nada que ver con nuestra pequeña aventura pirenáica. Buen tiempo, ruta marcada, y equipaje el justo. Aunque había una falsa cima que nos ha tomado un poco el pelo, pero ya se sabe... primos somos. Aquí una foto del grupo en la cima.

De hecho, la cosa ha ido tan bien y hemos subido a tan buen ritmo que hemos llegado de nuevo al coche cuando ni siquiera era hora de comer. Aunque los bocadillos de libritos han entrado de p.... madre.