Y después de las fotos, que es lo que mola más, una breve explicación. Ayer fui a Montserrat a hacer un "Tast d'escalada", es decir, escalada para novatos. Llevo mes y pico en el rocódromo pero aún no había probado subir por paredes de roca, y es un mundo totalmente diferente. Tienes que buscar tú las presas, no hay rocas salientes a las que agarrarse con toda la mano; tienes que hacer más fuerza con los dedos y las piernas, si caen cuatro gotas o la zona es húmeda los pies de gato resbalan como una cosa mala, y cualquier resbaloncito te provoca un morado en las rodillas.
Pese a lo que mucha gente piensa, escalar no da vértigo, principalmente porque no miras hacia abajo, sino hacia arriba. Pero hice la prueba de mirar al precipicio mientras estaba subiendo, y aunque habia una caída bastante bestia, no es angustioso porque uno se siente muy seguro y bien atado.
Las vistas que hay desde arriba, sin árboles que tapen el valle, el silencio absoluto sólo roto por el piar de los pajarillos --y el compañero que te grita «te bajo, te bajo»--, todo eso valen el esfuerzo de subir y mucho más. Es un día de montaña... diferente.