Bueno, darle las gracias a Feno por la mano que nos ha echado en la elaboración del vino. Este fin de semana hemos hecho el trasbalse del vino nuevo, hemos limpiado las barricas y vuelto a introducir el vino en sus respectivas. Para limpiar las barricas, el metodo era muy rudimentario (o primitivo). Se trataba de introducir un poco de vino viejo en la barrica, taparla y agitar (si, agitar) o zarandear, la barrica vigorosamente, como si de el famoso videojuego de Nintendo se tratara.
Feno tiene alguna que otra fotografia, así que si quiere colgarlas, tengo ganas de ver los caretos que ponemos por el esfuerzo.
domingo 8 de noviembre de 2009
lunes 26 de octubre de 2009
Subiendo p'arriba
Pues resulta que ahora me he aficionado a escalar. El procedimiento es sencillo; te acercas a una pared como ésta
A ser posible, en buena compañía
Y te pones a subir p'arriba
Hasta que llegas arriba...
Momento de bajar p'abajo
No hay que preocuparse, ya que vas atado todo el rato, y una persona en el suelo te asegura
El resto están subidas al Facebook. No las he subido al Flickr porque tampoco tienen ninguna calidad artística, son fotoevento estándar.
Y después de las fotos, que es lo que mola más, una breve explicación. Ayer fui a Montserrat a hacer un "Tast d'escalada", es decir, escalada para novatos. Llevo mes y pico en el rocódromo pero aún no había probado subir por paredes de roca, y es un mundo totalmente diferente. Tienes que buscar tú las presas, no hay rocas salientes a las que agarrarse con toda la mano; tienes que hacer más fuerza con los dedos y las piernas, si caen cuatro gotas o la zona es húmeda los pies de gato resbalan como una cosa mala, y cualquier resbaloncito te provoca un morado en las rodillas.
Pese a lo que mucha gente piensa, escalar no da vértigo, principalmente porque no miras hacia abajo, sino hacia arriba. Pero hice la prueba de mirar al precipicio mientras estaba subiendo, y aunque habia una caída bastante bestia, no es angustioso porque uno se siente muy seguro y bien atado.
Las vistas que hay desde arriba, sin árboles que tapen el valle, el silencio absoluto sólo roto por el piar de los pajarillos --y el compañero que te grita «te bajo, te bajo»--, todo eso valen el esfuerzo de subir y mucho más. Es un día de montaña... diferente.
Y después de las fotos, que es lo que mola más, una breve explicación. Ayer fui a Montserrat a hacer un "Tast d'escalada", es decir, escalada para novatos. Llevo mes y pico en el rocódromo pero aún no había probado subir por paredes de roca, y es un mundo totalmente diferente. Tienes que buscar tú las presas, no hay rocas salientes a las que agarrarse con toda la mano; tienes que hacer más fuerza con los dedos y las piernas, si caen cuatro gotas o la zona es húmeda los pies de gato resbalan como una cosa mala, y cualquier resbaloncito te provoca un morado en las rodillas.
Pese a lo que mucha gente piensa, escalar no da vértigo, principalmente porque no miras hacia abajo, sino hacia arriba. Pero hice la prueba de mirar al precipicio mientras estaba subiendo, y aunque habia una caída bastante bestia, no es angustioso porque uno se siente muy seguro y bien atado.
Las vistas que hay desde arriba, sin árboles que tapen el valle, el silencio absoluto sólo roto por el piar de los pajarillos --y el compañero que te grita «te bajo, te bajo»--, todo eso valen el esfuerzo de subir y mucho más. Es un día de montaña... diferente.
jueves 24 de septiembre de 2009
Los mountain primos no descansan.
Bueno, después del desafío extremo, dos rutas light. El 11 de septiembre, a Montserrat, y hoy mismo al Matagalls (des de Coll Formic) en el Montseny. En esta ocasión nos han acompañado la hermana de Neus y su marido, Silvia y Guillem.
Unas vistas, que a pesar de la ténue neblina, son espectaculares.
Afortunadamente, nada que ver con nuestra pequeña aventura pirenáica. Buen tiempo, ruta marcada, y equipaje el justo. Aunque había una falsa cima que nos ha tomado un poco el pelo, pero ya se sabe... primos somos. Aquí una foto del grupo en la cima.

De hecho, la cosa ha ido tan bien y hemos subido a tan buen ritmo que hemos llegado de nuevo al coche cuando ni siquiera era hora de comer. Aunque los bocadillos de libritos han entrado de p.... madre.
Unas vistas, que a pesar de la ténue neblina, son espectaculares.
Afortunadamente, nada que ver con nuestra pequeña aventura pirenáica. Buen tiempo, ruta marcada, y equipaje el justo. Aunque había una falsa cima que nos ha tomado un poco el pelo, pero ya se sabe... primos somos. Aquí una foto del grupo en la cima.

De hecho, la cosa ha ido tan bien y hemos subido a tan buen ritmo que hemos llegado de nuevo al coche cuando ni siquiera era hora de comer. Aunque los bocadillos de libritos han entrado de p.... madre.
lunes 14 de septiembre de 2009
Vídeo de los Mountain primos: Pirineo 2009
Son 20 minutillos de nada, como un episodio de una serie. Os prometo que es ameno :)
Mountain Primos: pirineo 2009 from Carlos Fenollosa on Vimeo.
jueves 10 de septiembre de 2009
Incoherencias.
Portada del diario Marca después del partido de la selección de ayer, que clasificó matemáticamente a España para el mundial del año que viene: Y ahora... a ganar el mundial.
En pequeño: La "máquina" aplastó a los.. bla, bla, sin despeinarse, bla,bla...
Editorial del mismo periódico, el mismo día, unas páginas más adelante: Al mundial hay que ir con humildad.
Molt bé, si señor.
En pequeño: La "máquina" aplastó a los.. bla, bla, sin despeinarse, bla,bla...
Editorial del mismo periódico, el mismo día, unas páginas más adelante: Al mundial hay que ir con humildad.
Molt bé, si señor.
lunes 24 de agosto de 2009
The Mountain Primos
No puedo añadir demasiado respecto a lo que ha escrito Casi, por lo que me voy a limitar a explicar mis experiencias.
Me gusta mucho la montaña pero está claro que lo que hicimos el año pasado no tiene nada que ver con el senderismo. Íbamos del punto A al punto B y volvíamos, sin más carga que una mochila con agua y la cámara de fotos. Muy bonito y muchas fotos, pero la montaña no es eso. Además, nos hizo un tiempo buenísimo todos los días; vamos, un paseo.
Esta vez había dos grandes diferencias: la primera es que íbamos con una mochila de unos quince kilos --no la pesamos, yo creo que más, pero dejémoslo así-- y además estábamos obligados a llegar a destino en cada travesía, porque de lo contrario nos quedábamos tirados. Como "bonus", tuvimos un tiempo de perros, no podría haber sido peor.
Gracias a todo esto aprendimos a medir el peso que llevamos a las espaldas, la longitud de las travesías y a mirar al cielo antes de salir de viaje. Nuestro bautismo de montaña, como dice Casi. Hicimos el primo, que para eso somos los Primos, y salió bien.
Ahora bien, todo esto nos permitió aprender muchísimas cosas más. La primera es que las personas tenemos un aguante que va más allá de lo imaginable. Mientras estábamos caminando, cansados o no, el cuerpo tiraba si la mente tiraba. Luego nos hicieron falta algunos días de recuperación, que además coincidieron con temperaturas de 35 grados en Vilanova y nos dejaron una semana hechos polvo. Pero, si uno va a la montaña con cuidado y es sensato, no tiene por qué pasar nada, aunque lo tenga todo en contra.
Yo nunca había acampado, ni en montaña ni en cámping ni leches, por lo que era muy reacio a acampar. Por desgracia se nos vino encima la noche, la niebla, y estábamos demasiado cansados para intentar nada, empapados y yo ya no sentía los dedos de las manos. Había que montar la tienda. Tomamos todas las precauciones necesarias: lejos de árboles para que no nos caiga un rayo, pero no muy alejados para no ser el pico de un prado, lejos de corrientes de agua, cerca del GR por si pasaba algo y en la ladera sur, para que nos entrara calor tan pronto saliera el sol. Además guardamos granizo en un cazo por si hacía falta agua por la mañana, cosa que al final no necesitamos.
Cuando el grupo está cansado y hay que tomar una decisión las cosas se ponen feas. Todos estábamos de mala leche y nos pusimos a discutir, nerviosos. Nunca nos había pasado algo así y no sabíamos cómo reaccionar, cómo comportarnos. La montaña es un mundo diferente.
El momento de más riesgo de toda la travesía fue cuando llegamos al cuello del valle de Dorve, a más de dos mil metros, y estaba tronando. Las tormentas en alta montaña son peligrosísimas, especialmente si estás en una cima o vas por la cresta de la montaña, porque tú eres el pararrayos. Por suerte, los relámpagos caían en la lejanía, y no nos tocó ninguno de cerca. Eso sí, mientras estábamos en Dorve esperando que pasara la granizada, cayó uno en el pararrayos de la iglesia, que iluminó toda la plaza donde estábamos y nos puso los pelos de punta. wow. Aprendimos que las tormentas son comunes a primera hora de la tarde, porque es cuando cambia el sol de posición y suele cambiar el tiempo. Planificamos mal ese tramo.
Más puntos a tener en cuenta: con la lluvia, el GR era una rambla de agua. Teníamos que controlar que no empezara a bajar agua rojiza, porque eso significa que está a punto de llegar una riada y hay que echar a correr. Tampoco era sensato meterse en una casa abandonada porque se puede caer por el peso de la lluvia. Y, entre medio de tantas tribulaciones, bajan tres vascos empapadísimos y nos dicen que nos quedan cuatro horas de camino --mentira--. Uno de ellos menciona que "espero que no se haya mojado" y en vez de echar mano a la cartera o el GPS, saca un puro de una tabaquera y se lo fuma. Ole sus huevos.
Me quedo con un puñado de sensaciones e imágenes que la cámara no pudo captar. La granizada y tormenta a la intemperie, debajo de un balcón. Las piedras perfectamente redondas del granizo que duraron hasta la mañana siguiente por el frío que hacía. Dos arco iris al ponerse el sol, con la tormenta a lo lejos. Caminar por la cresta de una montaña y notar las corrientes de aire, que luchan por ascender. Ver cómo tienes a tu derecha una nube de niebla que se acerca a toda velocidad por la ladera, y en diez segundos ya te ha engullido; notar la humedad y el frío de la niebla, y al poco rato se va. Estar en la cima del mundo, por encima de las nubes, con un mal tiempo de narices a tu alrededor pero buen tiempo en altitud, y poder ver Els Encantats.
Un bosque de pinos y abetos tan tupido que prácticamente no se veía el camino, pero que cuando aclaraba, dejaba ver una estampa preciosa. Hacer cima por accidente en el Caubó y no poder celebrarlo. Llevar media hora perdido y encontrar un hito del GR en una piedra. Subir por el coll de Folgueruix cogidos a los cables y atravesando barrancos, sin mirar abajo por si acaso.
Una habitación llena de franceses borrachos, y una tía que le toca la zambomba al novio con sus padres al lado. Dormir en el suelo con piedras que se clavan, apretujados para no pasar frío, apestando a gorila. Estar en una zona donde la única vida en diez kilómetros a la redonda son unos saltamontes pequeñitos, que murieron durante la noche por el frío, excepto uno que se coló en la tienda.
Mirar alrededor, y no hay nadie. Sólo valles, y montañas, y ríos, y más montañas, y la niebla, y los dos arco iris, y una tormenta a lo lejos, y precipicios a lado y lado. Ojalá la próxima vez no estemos con los nervios a flor de piel y hagamos unas fotos como dios manda. Las de este año están aquí.
Crónicas de los Mountain Primos
DIA 3 (2ªPARTE) Y DIA 4- ESTANCIA EN ESTAON Y VUELTA A CASA.
En fin, poco más que contar de nuestras peripecias. Llegamos a Estaon en taxi, la señora de la casa que habíamos alquilado, muy amablemente nos mostró el alojamiento y la comida que nos había dejado (nos había preparado un pastel y todo...sniff!) y nos recogió toda la ropa mojada para meterla en la secadora.
Después de dejar todos los trastos, pegarnos la ducha y preparar la comida, nos dedicamos a descansar toda la tarde, pués casi no habíamos dormido la noche anterior y estabamos agotados. A parte de algún dolor de cabeza, el resto de la jornada transcurrió sin novedad, durmiendo, viendo la tele o jugando a la brisca. Nos hubiera gustado salir a dar una vuelta por el pueblo, pero no dejó de llover desde el mediodía.
Por la noche más de lo mismo, lluvia torrencial a ratos, rayos y truenos. Pero cuando uno está bajo techo, en una cama de verdad y abrigado con mantitas... es otra cosa.
Al día siguiente las perspectivas eran las mismas: lluvia y tormentas a partir de mediodía. Aunque más descansados, estábamos un poco doloridos (la verdad es que sobreestimé nuestra capacidad a la hora de programar las etapas y el esfuerzo nos pasó factura). Como la previsión metereológica era mala y en vistas que nos tendríamos que pasar todo el día en Estaon, decidimos que lo mejor sería recoger los petates, y tomar un taxi hasta Llavorsí y allí coger el bus de vuelta. Un día antes de lo que habíamos previsto.
Esto nos sirve de lección. Hay que conocer bien los límites de uno y de los compañeros, y programar con más antelación las salidas, y sobretodo informarse bien de la metereología. El año que viene, menos peso en las mochilas, etapas más cortas y a la mínima que venga el mal tiempo, a resguardarse. Pero bueno, esto ha sido como un bautismo de montaña. Ya estoy deseando volver a salir de ruta.
PD: Ya casi está terminado el video documental... la verdad es que ha salido cojonudo. Ay, Calleja que te va a salir competéncia...
En fin, poco más que contar de nuestras peripecias. Llegamos a Estaon en taxi, la señora de la casa que habíamos alquilado, muy amablemente nos mostró el alojamiento y la comida que nos había dejado (nos había preparado un pastel y todo...sniff!) y nos recogió toda la ropa mojada para meterla en la secadora.
Después de dejar todos los trastos, pegarnos la ducha y preparar la comida, nos dedicamos a descansar toda la tarde, pués casi no habíamos dormido la noche anterior y estabamos agotados. A parte de algún dolor de cabeza, el resto de la jornada transcurrió sin novedad, durmiendo, viendo la tele o jugando a la brisca. Nos hubiera gustado salir a dar una vuelta por el pueblo, pero no dejó de llover desde el mediodía.
Por la noche más de lo mismo, lluvia torrencial a ratos, rayos y truenos. Pero cuando uno está bajo techo, en una cama de verdad y abrigado con mantitas... es otra cosa.
Al día siguiente las perspectivas eran las mismas: lluvia y tormentas a partir de mediodía. Aunque más descansados, estábamos un poco doloridos (la verdad es que sobreestimé nuestra capacidad a la hora de programar las etapas y el esfuerzo nos pasó factura). Como la previsión metereológica era mala y en vistas que nos tendríamos que pasar todo el día en Estaon, decidimos que lo mejor sería recoger los petates, y tomar un taxi hasta Llavorsí y allí coger el bus de vuelta. Un día antes de lo que habíamos previsto.
Esto nos sirve de lección. Hay que conocer bien los límites de uno y de los compañeros, y programar con más antelación las salidas, y sobretodo informarse bien de la metereología. El año que viene, menos peso en las mochilas, etapas más cortas y a la mínima que venga el mal tiempo, a resguardarse. Pero bueno, esto ha sido como un bautismo de montaña. Ya estoy deseando volver a salir de ruta.
PD: Ya casi está terminado el video documental... la verdad es que ha salido cojonudo. Ay, Calleja que te va a salir competéncia...
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